

22 de Peñaclara surge del manantial más puro y del proceso más excelente para poner a disposición de los paladares más refinados un agua singular.
En los mejores restaurantes, en los hoteles más exquisitos, en los principales templos enológicos, en las tiendas más exclusivas, 22 de Peñaclara es sinónimo de pureza, salud y estilo.
Tras cientos de años filtrándose en el interior de la Tierra, 22 de Peñaclara emerge a la superficie enriquecida con una composición mineral única que se mantiene inalterable con el paso del tiempo.
Propiedades naturales en un agua limpia y clara, casi espejo del alma, en la que encontramos el origen, el principio de todas las cosas. El elemento fundacional. Lo que vivimos. Lo que somos.
Del corazón de La Rioja sólo podía surgir un agua distinta, de alta expresión, de infinitos matices, idónea para compartir y ensalzar lo mejor de un estilo de vida.
Un agua única nacida para resaltar lo natural, lo especial, lo singular.
El agua es el elemento indispensable para la vida y, 22 de Peñaclara lo es, además, para el equilibrio de nuestra salud y para disfrutar cada minuto con nuevas experiencias.
Cada gota de 22 de Peñaclara esconde en su interior minerales y elementos naturales que favorecen el desarrollo de nuestras principales funciones orgánicas.