En la actualidad, con los conocimientos aplicados de la ciencia moderna podemos confirmar claramente la causa originaria de los beneficios que ya se intuían en el pasado, y es que las aguas de este manantial emergen desde más de 500 metros de profundidad de forma natural, con un flujo constante, temperatura de 22,9ºC y mineralización media de 663mg/l, sin variación estacional. Gracias al pausado proceso de filtración - un proceso que dura siglos - a través de las rocas del macizo rocoso llamado Peñaseto, el agua adquiere un perfecto equilibrio entre sus componentes minerales.
Estos oligoelementos, su idónea concentración y su interacción con el metabolismo humano son los que han conferido al agua sus diferentes propiedades terapéuticas:
- Calcio Natural, perfecto para la formación de los huesos y prevención de la osteoporosis.
- Flúor para la dentición de toda la familia (no en vano está recomendada por el colegio de odontólogos y estomatólogos de La Rioja).
- Magnesio, implicado en más de 300 rutas metabólicas y muy conocido por su papel cardioprotector.
- El agua de Peñaclara además es diurética debido al buen balance entre calcio, bicarbonatos y sulfatos, que hacen que disminuya la concentración de cristales de oxalatos en orina, principal causante de las litiasis renales más frecuentes hoy en día.
- Estos mismos sulfatos aseguran la elasticidad de los capilares sanguíneos, de cartílagos, cabellos, piel en general...